- Ir con prisa. Si no tienes ninguna cita tampoco puedes llegar tarde.
- Pensar que, siendo yo un hombre de mundo, no puedo perderme.
- No estar acostumbrado a madrugar. Algunas cosas cambian. Esta en particular no.
- "Olvidarme" el mapa en casa (consecuencia del punto 2).
- No tener ni idea de la lengua en la que los locales, eso sí muy amables, intentan explicarte.
Por lo menos, he descubierto algunos lugares muy interesantes de la ciudad. Y bien está lo que bien acaba.
Un abrazo,
Joni

1 comment:
Oh!, chikito pera piña, en praga tenias la excusa de que estabamos borrachos a muerte pero sobrio?, jajajaja vete a coger chuchangas la proxima vez que salgas de casa comprate un GPS Willy fox....
Take Care Joni
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